Qué me trajo hasta acá

No les he compartido aún sobre el camino recorrido hasta ahora, podría empezar por la situación laboral, un poco de historia y reflexión. Más que nada porque es algo que llega a definirnos muchas veces.

En mi caso pasé por varias experiencias previas antes de llegar a ser actualmente administrativa. Mi “lugar de trabajo” es en una oficina. Lo pongo con comillas porque de un tiempo a esta parte, ya no lo llamo mi lugar de trabajo. Hoy es el espacio donde intercambio mi tiempo y mi capacidad, por el elemento necesario para cubrir mis necesidades básicas inherentes al modo de vida urbano. Espero en algún momento poder prescindir de esta modalidad ó encontrar una forma que valore y respete el capital humano y material en que se basan las organizaciones para producir riqueza. Puede sonar muy utópico, pero bueno, soñar no cuesta nada y por algo se empieza.

Hasta hace unos años, me parecía imposible prever el punto en que me encuentro hoy. Apenas llegaba a pagar los gastos del mes, darme algún gusto, e incluso cuando pude ahorrar, pensaba en pedir un préstamo y comprar un departamento.

En ese momento viajar me parecía imposible porque me identificaba mucho con el trabajo. Yo era Josefina y trabajaba de administrativa. En las vacaciones buscaba lugares muuuy económicos para descansar apenas, o directamente no iba a ningún lado. Me quedaba en casa, juntandome con amigas.

La vida era una rutina, y lo veía muy seguro. Estaba tranquila. Bien. Tenía todo lo que por regla general es aceptable, un trabajo estable, alquilaba mi departamento,un autito y ya pensaba en la casa.

Había algo que me llevaba a una búsqueda de algo más, algo que me hacía ruido pero que inmediatamente callaba prendiendo la tele o poniéndome a limpiar. No fue hasta que una compañera me pasó un blog de viajes, que vislumbré otras posibilidades. Inmediatamente hice click al link para que me lleguen las noticias y comencé a sentirme parte de un viaje, viviendo nuevas experiencias. Tal es así, que cuando pasaban unos días sin noticias ni un e-mail, me preguntaba en qué andaría este viajer@.

De a poco, conocí, gracias a las recomendaciones de esta página, el mundo de los viajeros. Me suscribi a más news, no usaba mucho las redes sociales, por lo que visitaba más que nada blogs y páginas, leía notas super extensas, miraba fotos, videos, todo esto mientras hacía el trabajo, en el tiempo libre que podía llegar a tener.

Más allá del hecho de los viajes en sí, me llamaba la atención, cómo estas personas lograban aquello que querían y cómo llegaban a tenerlo tan claro.

¿Por qué comento esto? Porque imagino que hay alguien ahí haciendo lo mismo que yo, 5 o 6 años atrás.

Pensaba, qué lindo que sería vivir así. Viviendo cada día sin expectativas del futuro que condicionen mi presente.

Hoy, que veo mi vida desde otra perspectiva, entiendo que el pensar en que yo no puedo, que la gente que puede hacer lo que realmente desea es porque seguramente tienen alguien que los banca, que se las hace más fácil, tiene que ver con miedos internos, miedo a lo desconocido, a perder la seguridad, a salirse del camino, a quedarme sola, perder el apoyo de los afectos, miedo a no poder.

Entramos al mundo de los adultos con un casette grabado, estudiar, conseguir un trabajo estable, comprar el auto, una casa, tener pareja, disfrutar los 15 días de vacaciones, pagar las cuentas. Es realmente avasallador, para alguien de 18, 20 años. Inevitablemente terminamos yendo con la corriente porque no nos dá tiempo a pensar. Una cosa lleva a la otra y pum! de repente tengo que pagar $15.000,00 de tarjeta, no se qué compré pero tengo que trabajar para cancelarlo.

Adrenalina pura. O estrés.

Hoy tengo 29 años, a esta etapa podría llamarla “La crisis de los 30”, que ¡bienvenida sea! Ya hice todo lo que me dijeron que tenía que hacer, lo hice como me dijeron que había que hacerlo y lamento decepcionarles, pero yo no voy con esa.

Hubo un momento en que ví mi vida y empecé a contar, cuanto había en mí que no era mío, empezando por mi idea de trabajo ¿Yo quiero pasar 7,8 horas de mis días entregando mi tiempo, mi energía, mi capacidad a una empresa que me vé como un número de legajo para pagar a otra empresa/industria por sus servicios de luz, agua, gas, alquiler, comida, transporte, y más? ¿Qué soy? Y ni hablar cuando empecé a ser un poco más consciente del mal que generan estas empresas al medio ambiente, a la salud de todos los seres, la precariedad laboral que se esconde y que sufren mis hermanos y hermanas, ¿Yo soy parte de eso?

Cuánto de mis relaciones tenía que ver con patrones que se venían repitiendo y nunca lo había notado. Cuales de mis emociones eran reales y cuáles eran respuesta a bloqueos mentales. Cuáles de mis pensamientos venían desde lo más profundo de mí y cuáles venían a mí sin chistar y yo los aceptaba como propios. Qué palabras salían de mi boca sin sentido alguno, sin necesidad.

Mi verdadero trabajo comencé a ser yo.

No puedo afirmar verdades contundentes sobre mí hoy, pero, a pesar de las crisis internas, estoy feliz de ponerme en duda.

Como les decía, continúo en el “trabajo” de hace unos años, para sustentar lo básico, pero comenzamos, con mi compañero, un emprendimiento que es lo que genera lo necesario para darle vida a algo más grande. Y la rueda empezó a girar.

No tengo ni idea de dónde voy a terminar, no sé cómo voy a vivir, no sé de qué voy a vivir, no sé que voy a comer, no sé qué ropas voy a vestir, pero sí estoy segura de algo: estoy haciendo lo que realmente deseo, escucho mi voz, y eso es lo importante.

Acerca de Josefina Crnt

Mi nombre es Josefina, y soy parte de este viaje de descubrimiento al origen. Nacida en Laprida, provincia de Buenos Aires. Me mudé a La Plata para estudiar Administración Contable, lo que me llevó a descubrir aquello que no soy. Principio necesario para comenzar este viaje.
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